lunes, 18 de abril de 2011

En dolor y guerra.




Viendo el camino, las huellas de sangre aun duelen bajo las rocas de sal, el dolor purifica y me trae recuerdos, las risas y lágrimas se funden en una como el dolor y el placer. El aliento se convierte en hielo dentro de mis pulmones, la vida sale de mí a los empujones en medio del vaho de la media noche. Aún el camino es más duro de lo que realmente esta hecho y es que lo hacemos con la mente. El temor a la muerte es muy cierto, el que dice que no tiene miedo a la muerte realmente no esta vivo, comunica un dolor, un dolor indescriptible que nos vuelve humanos pero nos hace de hielo, un hielo similar al desprecio por nuestra propia naturaleza y forma de ser. Sigo caminando pero no quiero, quiero correr pero no puedo, vivo cada segundo como un triunfo de dolor y pena, la vida escurre de mis dedos sin que lo pueda evitar, el dolor de vivir sigue presente aun en la muerte y no puedo hacer nada, no puedo luchar contra la naturaleza como no puedo beberme el mar y pintar el alma. Solo queda esperar, la flor de loto me da fuerza y estabilidad, espero sentado la infinita muerte y solo tengo miedo de algo y es que el universo se expande hasta que se retraiga otra vez, entonces todo volverá a ser otra vez como la ultima vez y tengo miedo de ya no poder cambiar mis decisiones; que sea muy tarde y lo tenga que vivir otra vez, al amor, el dolor, la alegría y la vida. Es una promesa de vuelta a ese circulo, círculo redundante sin fin y en el que vivo, hundido en el suelo, plantado en el suelo tal roca con raíz, vida sin amor circulo sin fin, dolor reciclado y esperanza tenue bajo el velo de luz, luz difusa sin sabor ni razón y aun sigo aquí. Buscando razón en las piedras, piedras lisas de filo y que cortan la piel como el alma, un alma invisible sin sabor ni imaginación, puro sentimiento y un sentimiento terrible, sentimiento de amor, esperanza en la oscuridad, frío en el fuego e imposibilidades posibles por la estupida razón ficticia llamada mente e inteligencia, la única debilidad del ser humano es ser inteligente, corta la emoción a sentir y la ilusión del amor con pasiones razonadas e imposibles de imaginar ni razonar. Solo queda esperar que viene el final, un final simbólico en lo que el circo visite la ciudad otra vez y entonces todo será igual, una vez más, de aquí hasta el final.

- JON

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